La mosca de la fruta común [ Drosophila melanogaster ] ha sido el instrumento más utilizado en los laboratorios de biología y genética durante los últimos 90 años gracias a dos características fundamentales: el conocimiento completo de su mapa genómico y su rápido ciclo de vida, lo que ayuda a estudiar muchas generaciones en un corto espacio de tiempo.
Asimilando directamente las características de la Drosophila entendemos el proceso creativo casi como un método científico, como el camino para hallar la respuesta a una pregunta planteada.

